Los negocios de Estados Unidos no se detienen por los sueños de libertad de los Nicaragüenses.

La decisión de la administración de Donald Trump de aplicar aranceles superficiales a la dictadura de Daniel Ortega, es una muestra más de que Estados Unidos siempre negocia directamente con el sistema dictatorial nicaragüense por debajo de la mesa, es la razón por la que vimos recientemente la liberación de presos políticos y otras negociaciones que nunca salen a la luz pública.

Tienen más incidencia los Pellas, Ortiz, Zamora ante Trump y es también un gran éxito indiscutible por parte de los lobistas al servicio de los capitales nicaragüenses, aliados con la dictadura.

Si los nicaragüenses no se organizan fuera de todos los políticos que han fracasado en golpear económicamente a la dictadura para debilitarla, es muy probable que Laureano Ortega se ponga en la silla del dictador que muchos colaboracionistas sueñan con ocupar un día.

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