Nicaragua se ha convertido en un peón en el tablero geopolítico de potencias autoritarias, comprometiendo gravemente su soberanía y futuro democrático. La influencia de China, Rusia e Irán no es una simple alianza diplomática; es una penetración sistemática que fortalece el aparato dictatorial de Ortega mientras erosiona y destruye los rescoldos de un Estado de Derecho que nunca ha funcionado plenamente.
China ha establecido un modelo de colonialismo económico mediante concesiones territoriales, exenciones fiscales absolutas y proyectos como el fallido canal interoceánico, que en cualquier descuido podría iniciar a construir. Todas estas ventajas son diseñadas para el control estratégico más que para el desarrollo nacional. Sus inversiones vienen acompañadas de tecnología de vigilancia masiva y asesoría en control social, replicando el modelo de represión comunista que aplican en China Rusia proporciona equipos, técnicas, asesoramiento militar y de inteligencia, además de servir como escudo diplomático en foros internacionales. Su presencia garantiza que el régimen tenga acceso a técnicas de contrainsurgencia y desinformación, mientras Moscú utiliza a Nicaragua como plataforma de inteligencia en la región. Irán, por su parte, ofrece un modelo de teocracia autoritaria y posiblemente rutas para eludir sanciones financieras.
Esta triangulación autoritaria ha convertido a Nicaragua en un laboratorio de control totalitario, donde se fusionan la censura china, la desinformación rusa y el modelo de policía moral iraní. El costo para la democracia es incalculable: se han cancelado libertades fundamentales, se ha anulado la independencia de los poderes del Estado, y se ha creado un estado policial y paramilitar eficiente gracias a esta cooperación maligna.
La comunidad democrática internacional debe reconocer que al apoyar a los patriotas nicaragüenses encabezados por el LIDERAZGO CONJUNTO, no solo defiende a un pueblo, sino que frena la expansión global del autoritarismo y del peligro que representan la influencia de estos países en nuestro territorio. Nicaragua no debe convertirse en la cabeza de playa de las dictaduras en América.Debemos tensar nuestras fuerzas y acciones. Y esta semana tenemos una importante tarea política desde el Liderazgo Conjunto, y es la preparación y realización exitosa de la Primera Asamblea Nacional Patriótica para fortalecer nuestra lucha por liberar Nicaragua de la Dictadura Orteguista y de la maligna influencia de estos tres países referido, cuya actividad internacional amenaza la seguridad a las democracias de América.
La Democracia se construye, Hagámosla.



